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MENTE

Actualizado: 23 nov 2025

LA ARQUITECTURA DEL TALENTO


¿El talento es innato? ¿Se nace o se hace?

Cuando consideramos que alguien tiene talento, ¿se lo atribuimos a sus genes, a sus emociones, a su espíritu o a su mente?

Pienso que las personas inteligentes no nacen inteligentes. Un gran deportista no nace siendo un gran deportista. Ni siquiera la madre Teresa nació siendo iluminada.

Cualquier talento necesita ser desarrollado, activado, cultivado. Requiere esfuerzo.Y el esfuerzo no es una opción del ser humano: es una exigencia biológica.

La ciencia nos dice que la mielina es una sustancia proteica y grasosa que envuelve las fibras nerviosas, y su función principal es aumentar la velocidad de los impulsos eléctricos, facilitando la comunicación entre las neuronas.Es esta sustancia la que nos permite hablar, leer y desarrollar habilidades cognitivas. En esencia, es lo que nos permite ser humanos en todo nuestro potencial.

Por eso, los talentos deben aprenderse, trabajarse, forjarse. Messi, Mozart, Federer, Einstein… no se quedaron quietos esperando que el don floreciera por sí solo. Tuvieron que esforzarse, practicar con intensidad, aprender a desarrollar sus capacidades. Triunfaron porque lo intentaron con pasión y de la manera correcta.Practicaron con intención, constancia… y, muy probablemente, produjeron más mielina en el proceso.

Y no llegaron al éxito acertando siempre. Fallaron, aprendieron, lo intentaron de nuevo… y volvieron a fallar.

No se nace inteligente y ya, no se nace hábil y ya, no se nace iluminado y ya.Hay que exigirse.Hacen falta largos períodos de estudio, imitación, práctica intensa, trabajo en equipo, competencia, mejora continua de habilidades y, por supuesto, corrección de errores.

Tanto es así que La Piedad, la famosa escultura de Miguel Ángel, fue considerada obra de un genio. Sin embargo, el propio autor dijo una vez:“Si la gente supiera cuán duramente he trabajado para conseguir mi maestría, no les parecería tan maravillosa.”

Es fundamental, entonces, desarrollar el talento.

No busques una mejora grande y repentina. Busca una mejora pequeña, día a día.

El talento no es un regalo caído del cielo, sino el resultado de una voluntad que insiste, aprende y se levanta.

Porque al final, un genio no es mas que alguien que decidió no rendirse.


Felipe Mantilla

Director EPV


 
 
 

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