EMOCIONES
- Felipe Mantilla

- 8 sept 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 nov 2025
VIVIR CON EMOCIÓN
No sabía cómo arrancar este texto. Tenía diferentes sentimientos, diferentes emociones.Pero, ¿estas emociones y sentimientos vienen primero de un pensamiento?
Puede que nos encontremos con un tigre en medio de la selva y pensemos que nos va a atacar; entonces, la emoción nos paraliza y sentimos miedo.O, simplemente, algo dentro de nosotros —el instinto— nos impulsa a admirar la belleza del animal, y sentimos placer al contemplar a la criatura felina.
¿De dónde viene esa emoción?
Una emoción puede ser energía en movimiento.Quizás retroalimentaciones químicas de experiencias vividas.Como la del tigre…
Quizás no importa mucho de dónde venga. O por lo menos no es algo que quisiera abordar a fondo ahora.
Lo que sí es cierto es que, al cambiar de emociones, afectamos las funciones de nuestro sistema autónomo.
La alegría, pienso, tiene una frecuencia diferente a la tristeza.
No sé cuál sea más elevada que la otra.
Sin embargo, sí creo que, entre mayor sea la frecuencia, más grande es la energía que transmitimos.
¿Eso quiere decir que es malo sentir tristeza?
No.
Pienso que es importante aceptar y recibir a ambas.Al fin y al cabo, es lo que nos hace humanos.Pero si generamos demasiado —o en exceso— alguna de las dos, creo que ahí es donde aparecen los problemas.
La alegría sería como estar de fiesta todo el tiempo: en algún momento el cuerpo físico se agota y necesita descansar.Y la tristeza sería como encerrarnos en un cuarto de cuatro por cuatro todo el tiempo.
Mucho de lo uno o de lo otro, agota.
Por eso es sabio eso que dicen: que una cosa no tendría sentido sin la otra.El día y la noche.El sol y la lluvia.El yin y el yang.
Sigamos con las emociones.
Es importante, entonces, que aprendamos a aceptarlas.Cuando estamos tristes, quizás es sabio no salir de fiesta… quedarse en casa, sentir la tristeza, sufrirla sin evadirla.
Y así, también disfrutaremos más cuando la emoción opuesta llegue y encontraremos balance.
Si estás triste, pon canciones que te induzcan al llanto.Si estás alegre, canciones que te hagan bailar.
Y acuérdate: ten en cuenta que mucho de algo puede traer problemas.
Emociónate. Vive todo lo que puedas.No hacerlo es, quizás, una equivocación.No importa mucho lo que hagas.No te tomes todo tan en serio. Pero sí siente.
Tenemos la vida, y podemos emocionarnos.Vive ahora. Llora ahora. Ríe ahora.
Cualquier momento que tengas para vivir es una bendición.Agradécelo.Vívelo con emoción, con intensidad.
Cada emoción es una chispa que te recuerda que estás vivo.
Porque, como diría el Principito,
“Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”
Felipe Mantilla
Director EPV




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