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ENERGÍA FÍSICA

Actualizado: 19 nov 2025

ACCION, MOVIMIENTO, DESARROLLO


El mundo, tal y como lo conocemos, se encuentra en continuo movimiento. Podríamos decir que este movimiento es energía en diferentes formas.

Cuando algo se mueve, cambia, se desarrolla, crece, emana, florece.


¿Qué pasa entonces si no nos movemos? No hay energía, no hay cambio, no hay desarrollo.


Es por eso que nadie triunfa quedándose quieto, por muy bien preparado que esté. Hay que hacer algo; la energía física lo pide.

Y no solo hay que moverse y ya. Hay que hacerlo como si la vida dependiera de ello: con actitud, con entrega. La naturaleza nos lo muestra. No hay cosa que haga a medias. El sol da luz, calor, y no piensa en hacerlo poco. Simplemente es. Su naturaleza es pura energía en movimiento.


Imagina que una gacela se moviera con mediocridad cuando la leona la persigue para su cena. La leona, entonces, no tendría que poner todo su empeño para llevar la cena a casa.


Es, entonces, natural moverse.

El truco está en movernos. La trampa sería, entonces, la injusticia.

Sí, la injusticia. Pensamos que la vida es injusta y que las cosas se tienen que dar con el simple hecho de quedarnos quietos, de no hacer nada…


La naturaleza misma lo demuestra con los anteriores ejemplos. Si no fuera así, entonces resultaría fácil vivir en total armonía con lo que se dispone.

Las hojas cambian más rápido que los árboles, los árboles más rápido que los bosques, y el tiempo cambia más rápido que el clima. Si no fuera así, la moderación evolutiva no funcionaría, ya que la morfología básica de los brazos y las manos tendría que cambiar tan rápido como el tamaño de los huesos o la función de los dedos.


Todo es un proceso, todo requiere tiempo. Sin embargo, es imperativo ponerse en acción. Moverse.


Hacerlo con total entrega es aún más satisfactorio, más provechoso.

Cuando corres, el corazón late más rápido; cuando duermes, lo hace más lento.

Siempre moviéndose y siempre con entrega.


Moverse es necesario para la energía misma de la vida. Es necesario hacerlo con actitud.


Es por eso que, cuando se hace con los hombros hacia atrás, de una manera erguida, se logra mucho más. Ya que no solo somos un cuerpo. También somos un espíritu.


Al erguirnos físicamente, también estamos invocando el erguirnos metafísicamente.


Nadie triunfa quedándose quieto, por muy bien preparado que esté.



Felipe Mantilla

Director EPV


 
 
 

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